Steve Hall

Costa Rica
Con los T-L ’s reducimos la pérdida de agua debido al soplo del viento y obtenemos una mejor uniformidad de aplicación. Además nuestros campos regados con T-L’s no presentan la erosión causada por otros sistemas.

«Se va apenas activas el interruptor», afirma Steve Hall, consultor agrícola desde hace 12 años para Azucaria El Vicjo, una plantación de azúcar en Costa Rica, mientras señala por qué seis pivotes centrales T-L son los encargados del trabajo, algunos con hasta 1.600 horas en un año. «Tenemos pocos problemas con ellos. Nuestros T-L’s sólo van dando vueltas y vueltas».

Ellos se han convertido en un cambio agradable en comparación con la experiencia previa de operar un sistema de avance frontal de transmisión eléctrica que parecía estar lo mismo parado que aplicando agua.

«Y tampoco estamos recibiendo mucho servicio de la gente que le compramos”, dice Hall. «Realmente nos pone nerviosos tener agua y electricidad, simplemente no se mezclan”

Comentó que casi cualquier persona puede resolver un problema con el sistema hidráulico, cosa que no suele pasar con una unidad eléctrica.

«No tienes que ser un electricista calificado para operar T-L’s” agregó Hall. «Solo necesitas un poco de sentido común.»

«Con nuestro riego por surcos un hombre puede manejar sólo siete hectáreas. (17.5 acres). Pero, en cambio, tenemos una sola persona ocupándose de seis T-L’s en 420 hectáreas (1.050 acres). ¡Eso sí que es eficiencia!

La plantación crece un cultivo de caña de azúcar al año en 7.500 hectáreas (18.700 acres). De esta cifra, 4.500 hectáreas (11.250 acres) son regadas a través de riego por surcos, carretes de manguera, y pivotes centrales T-L.

En un momento la plantación regaba 400 hectáreas (1.000 acres) utilizando riego por goteo subterráneo. Sin embargo, de acuerdo con Hall, «Nos estaba constando una pequeña fortuna y requiere de una extremada experiencia en gestión para tener éxito”

A pesar de que el riego por goteo es considerado con frecuencia como una forma óptima de riego eficiente, en la vida real los resultados obtenidos de la plantación se inclinaron fuertemente hacia los pivotes T-L.

Por ejemplo, el terreno bajo riego por goteo promedió sólo 58 toneladas de caña de azúcar por hectárea (23.2 toneladas por acre). El primer T-L instalado tiene un promedio de 125 toneladas por hectárea (50 toneladas por acre), un incremento del 116 por ciento. Esto resulto en 12.2 toneladas de azúcar por hectárea comparado con un promedio mundial de siete a ocho toneladas, o rendimientos de más del 50 por ciento más. Con un precio mundial de $500 USD la tonelada, el rendimiento superior T-L asciende a aproximadamente $2,000 USD más azúcar por hectárea.

Dependiendo del terreno y sus necesidades, un T-L está aplicando de 1.5 pulgadas de agua en seis días hasta 1.75 pulgadas en diez días. Basándose en observaciones de campo y datos de sensores de monitoreo de riego, hay ocasiones que los sistemas riegan continuamente.

«Cuando me enteré a través de Internet que T-L utilizaba sistema hidráulico, contacte a la Compañía. Luego, otro representante de la plantación y yo visitamos las instalaciones de fabricación de T-L en Nebraska», dice Hall.

«Todo lo que hemos hecho con el primer T-L instalado hace cinco años ha sido cambiar filtros de aceite hidráulico, engrasar las cajas de transmisión y reparar alguna pinchadura o goma de la válvula de una llanta”, continúa. «Esos son los únicos problemas que hemos tenido con él.»

El movimiento continuo de la máquina fue otra razón que apoyó la decisión de ir con T-L’s. De acuerdo a Hall, «Ni no solo eso, todo ese paro y arranque en los eléctricos podría dar lugar a manchas húmedas y secas.»

Ahora considerando el tercer sistema de riego operado en la plantación, los carretes de manguera o «cañones viajeros», realmente tienen muy poca comparación de acuerdo a lo que él observa en 300 hectáreas (750 acres) utilizando este método de riego.

«El viento puede ser simplemente horrible aquí», Hall señala. «Así que, con los carretes de manguera obtenemos grandes parches secos por todos lados. En cambio con el movimiento continuo de los T-L’s obtenemos consistencia».

«Así es, con los T-L reducimos la pérdida de agua por soplo del viento y obtenemos una mejor uniformidad de la aplicación» dice, Jaziel Sanabria, Gerente de Riego. «Además, nuestro campos regados con T-L’s no presentan la erosión que tenemos en otros sistemas.»

«Un T-L es un sistema relativamente simple que nos permite mantener el riego sin interrupciones y cuando llega el momento que más se le necesita, sin duda aumentará nuestros rendimientos», añade. “Ellos también nos permiten usar de manera más eficiente nuestros recursos limitados de agua.»

Hall concuerda en que la reducción en la erosión es otra ventaja de T-L, diciendo: «La nivelación del terreno para la instalación de un T-L es mínima. Con un pivote central T-L podemos seguir la línea natural del terreno”.

Monitorear el Riego da resultados.

«Hay que entender que la caña de azúcar demanda una gran cantidad de agua, y cuando llega a un metro (unos tres pies) de altura demanda aún más», Explica Hall. «La caña de azúcar crecerá a un ritmo de ocho toneladas por hectárea (3,2 toneladas por acre) por mes.»

«Así que tienes que darle agua. Tan pronto te detengas, podrás notar la diferencia de inmediato.»

La plantación utiliza cuatro monitores de riego. El máximo volumen de agua que el suelo puede retener es de 50mm (aproximadamente dos pulgadas). Cuando esa cifra llega por debajo del 50 por ciento, se aplica riego para recuperar la humedad en el suelo de vuelta a 50mm.